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Carta de una migrante

septiembre 2, 2011
A propósito del Festival de Blogs Nicaragua 2011 y la migración.

¿Qué escribir sobre migración, de ambas vías? Al final concluí que mi mama era la ideal para escribir sobre ello, y he aquí una carta que amablemente le pedí, y que desahogara lo que para mi sorpresa, al leerla, no había hecho en 12 años de vivir fuera. Quise guardar la integridad de su forma de escribir, sus errores semánticos y ortográficos creo irrelevantes.

“Hola hijo mío, espero que las cosas estén bien por allá. Yo aquí extrañándolos mucho, como siempre, y recordando mis tiempos de cuando todos estábamos juntos en familia. No éramos ricos, pero nos teníamos el uno al otro que es lo que más extraño, verlos crecer, reír, jugar, verlos convertirse en profesionales, ir como madre orgullosa a recibir cada reconocimiento que les daban en la escuela y saber que todo eso me perdí aquel día en que decidí buscar lo que sería una vida mejor para todo.
La migración no es algo nuevo para nosotros, vos sabés. (Primera Migración) La guerra de los 80´s nos arrastro a nuestro primer largo viaje. Primero, porque los tuve que parir con partera en mi propia casa, expuesta a perder mi vida o la de Ustedes.  Y tendríamos que emigrar poco después, un 20 de Octubre de 1988, como asilados políticos a Guatemala Ustedes. Mis criaturas bien chiquitas y un esposo que por no querer servirle al gobierno en aquel entonces tuvimos que huir. Me acuerdo como si fuera hoy, mi hija mayor tenía solo 5 años, vos 4 años y tu hermana menor 1 añito. Anduvimos durmiendo prácticamente en la calle, me acuerdo que un señor nos dio donde estar un tiempo, dormíamos donde el guardaba sus herramientas, los cinco juntitos en unas tablas con frío de 30°F. Nos levantábamos en las mañanas y no teníamos donde hacer del baño, mucho menos cocinar. Luego, gracias Dios nos encontramos con unas buenas personas que nunca olvidaré y les estaré eternamente agradecida, ellas son Amalia, Eugenia y Rosa Girón q ahora las considero de la familia, tías de Ustedes.
Cuando las cosas se tranquilizaron un poco regresamos un mismo 20 de Octubre pero en 1990, con las manos vacías a empezar de cero en la casa de Mozonte, donde todo lo que habiamos dejado desapareció como por arte de magia. De Mozonte (Segunda Migración) nos mudarnos a Ocotal, donde trate de darles una mejor vida pero fue difícil porque yo no tenía el respaldo de tu papa porque pues, nos divorciamos.
Además, si tan solo la situación económica de mi país hubiera sido distinta, cuando el Huracán Mitch nos azoto con tanta fuerza y crueldad, entonces, muy probablemente no me hubiera visto en la gran necesidad de tener que ir a los Estados Unidos, pero sin Ustedes. Esto es solo uno de los tantos factores por los que me vi en la necesidad de irme a los Estados Unidos (Tercera Migración).
Significó perderme que sos mi único hijo varón y que nunca te pude recibir con una tortilla en la mano cada vez que regresabas de tu escuela, nunca estuve ahí para darte un abrazo tan grande con el que te hubieras podido dar cuenta que las palabras sobraban porque en ese abrazo iba todo mi amor; que tu hermana mayor tuvo sus niños y nunca estuve ahí para atenderla, para mirar nacer mis nietos y prepararles aunque sea una pachita y un pinolito con leche para la recién parida; en la adolescencia de tu hermana menor, estar presente en todos los cambios que una señorita tiene que pasar, que cuando me vine era una niña y llegar un día de repente y encontrar que ya se había convertido en toda una señorita y siempre, tras su mirada, miraba aquella niña que yo deje, de la que me despedí en el aeropuerto de Managua aquel 11 de Marzo de 1999.
Ahora que yo vivo acá me doy cuenta de millones de historias donde el amor de la familia tiene que ser sacrificado para poder llevar sustento económico a miles de familias. Y pues imaginate, ahora el caso de mis dos hermanas, mi cuñada, sobrinos, que tuvieron irse a España, dejando a sus criaturas hasta con gente desconocida, expuestas a muchas cosas, sin saber que nos depara el día de mañana, de tener que vivir el día a día, sin sus familias, solo por poner la tortilla y los frijoles en sus mesas, de sustentar sus barriguitas con un pollito tapado con papas aunque sea una vez por semana.
Extraño levantarme y no escuchar en las mañanas el kikiriki de los gallos del patio,  voltear a ver sus camas y verlos dormir y pensar que no tenía nada en la cocina para poder prepararles de comer y tomar esa decisión de tener que irme de su lado, de verlos por última vez sin saber si los iba a volver a ver, que si los iba a perder, saber que llegaban a la casa y ya no iba a estar ahí para recibirlos y oírte decirme por el bendito teléfono: “mama ya no quiero llegar a la casa porque sé que usted no está ahí mama, es un vacio en esta casa horrible”.
Te amo mi muchachito, mi hombre niño, porque en el reflejo de tus ojos siempre voy a ver aquel niño que tuve que dejar, en los ojos de cada una de tus hermanas que tanto quise tener pero que nunca tuve, ni me tuvieron, perdoname hijo, cuanto lo siento, de veras que nunca quise dejarlos, los amo con mi vida.”
Autora: Genovelia del Rosario Salgado Ordoñez (con la colaboración de Linda Lovo Salgado, hija)
Ubicación: Los Ángeles, California
Profesión: Limpieza de Edificios
Edad: 49años
Hijos: 3
Nietos: 5
Escolaridad: 3er Grado
Calificación de Madre: Excelente.
Orgulloso de ella: 
Tomado del Blog de Maycols Lovo
4 comentarios leave one →
  1. Silvia permalink
    septiembre 2, 2011 3:36 pm

    Que hermoso testimonio, tu madre es como dice Carlos Mejia una leona de tiempo completo, desgraciadamente somos muchas familias los que tenemos que pasar por esta cruda realidad de ver partir a un ser querido con la ezperanza de tener una mejor calidad de vida, felicidades a tu madre por tener el coraje y valentia de seguir adelante a pesar de todos los sacrificios que ha hecho, gracias tambien a vos por compartirlo con nosotros.

  2. septiembre 3, 2011 3:02 am

    Me encanta! poder leer las historias y ver la migración desde el corazón y no los libros o los periódicos, maravilloso testimonio de una realidad que es personal que al compartir se torna en un sentir colectivo, que nos hace saber que no estamos solos en este mundo de mudanzas eternas

  3. septiembre 3, 2011 5:50 pm

    Me seco una lágrima que salió sin querer mientras leía la carta. Me emociona porque es la tragedia humana, grande, profunda que veo a diario en mis vecinos, en mis compañeras de trabajo, en mi gente latina…. mujeres valientes, fuertes, decididas, dando el todo por el todo, atreviéndose a perder lo más sagrado para ellas por hacer felices a los suyos…

  4. septiembre 4, 2011 2:29 am

    Excelente relato y muy conmovedor, todo eso lo hemos vivido de diferentes maneras, pero siempre es la familia el factor principal y el mayor afectado en este trauma que causa la migracion forzada o voluntaria. Desde aqui a lo lejos, siempre estamos conalma corazon y vida al tanto de los nuestros, a los que hemos dejado por una u otras razones… la patria, la casa, el patio, el nacatamal los frijolitos…. eso nunca se olvida

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