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29 años sin migrar

septiembre 6, 2011

La mayor parte de mi vida la he pasado en Nicaragua, solamente en dos momentos estuve por períodos cortos de tiempo en el extranjero, cuando tenía 18 años viví en Queens, NY, por razones migratorias durante 2 meses y a los 26 años viví 9 meses en Madrid, pues estaba estudiando un post-grado.

Mi niñez fue poco tradicional, pero bastante similar a la de muchos otros niños nicas nacidos por allí entre el 79 y el 83. Yo me la pasé con mis abuelos, nadie me contó pero me di cuenta que mis padres no eran muy duchos usando anticonceptivos o no habían y zas salió la Natalia. Así que los mayores proveedores económicos y muchas veces afectivos en mi niñez, fueron don Julio y doña Elba, mis abuelos paternos.

Digamos que durante los ochenta fui privilegiada, fui feliz, veía muñequitos luego de hacer las tareas de las 3pm hasta las 5pm, jugaba con mis vecinos y tenía una biblioteca con libros para los ratos de soledad, que a veces eran muchos pero placenteros. Además, tenía el bono de que cuando se iba la luz, mi abuelo me contaba historias cómicas que incluían a Don Cairo nuestro vecino, vestido de trasvestí. Sí fui feliz, no necesite más de lo que tuve.
Luego llegaron los noventa yo entre a 4to grado y de repente a mi colegio (privado y de monjas para que adivinen cuál), comenzaron a llegar niñas que aparentemente habían sido más felices que yo porque vivieron en los ochenta en otros países, sabían inglés, cuando exponían en clase tenían la misma muletilla, “am, y entonces la mitosis ocurre cuando am”, y se me hacía que andaban mochilas y cartucheras más bonitas que las mías.

En ese momento no fui menos feliz, pero definitivamente evalué mi estilo de vida como diferente, ni mejor ni peor pienso ahora, pero diferente. Después ya que mi papá había estado tanto tiempo viviendo en los Estados, fui, viajé conocí disney y las torres gemelas. Me gustaron ambos, tuve video en VHS y fotos impresas a como correspondía.

Durante mi juventud quisieron que tuviera la oportunidad de vivir en Estados Unidos, entonces mi papá y su esposa en ese entonces hicieron los trámites y tuve mi “green card” en la que dice que sos ALIEN aunque uno se sepa terrícola. La conseguí y luego las torres gemelas como por arte de magia dejaron de existir, y con esa excusa me libre y no fui a mi viaje obligatorio cada 6 meses, en fin perdí la tarjeta de ALIEN con el pesar de mis abuelos más que todo.

Después volví a salir del país a España y tuve otra de esas tarjetas que te regalan cuando estas “legal” en un país, allí más que todo estudie y me la pasé bien. Esta vez volví por razones afectivas más que políticas, fue lo correcto, dos meses después doña Elba murió y de allí el resto es actualité. Continúo en Nicaragua, mi padre y mi hermano siguen en Estados Unidos, mi madre y mis otros hermanos viven acá y dos de mis primos que son como hermanos están en otro continente, viviendo todos espero igual de bien que yo, con ratos de sol, ratos de lluvia, playita caliente, caribe, montaña, chocoyos volcánicos y amigos.

Tomado del blog de laNata escuchandome

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