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Cuando desperté y no te ví

septiembre 6, 2011

La mañana de ese frío Sábado no pensé que las palabras que me dijistes de irte de tu terruño fueran ciertas. Esa mañana tan fría de aquel triste Diciembre me aferraba a no creer en tus triste voz que repetía y repetía tan angustiosa y a la vez tan desesperada situación de querer abandonar tu patria.

Esa mañana, Cuando desperté y no te ví, pensé que el cielo entero caería sobre mí, sentí una nostalgia y un remordimiento tan enorme, que me sentí culpable de tu viaje hacia ese nuevo horizonte, aquel horizonte tan lejano pero tan atractivo según las voces de la gente, que hicieron despertar tu interés. Lo más drámatico para mí fue no haberte podido decir ni siquiera un Adiós o un Hasta Pronto, y lo peor es que ya no sé cuando volveré a verte ni cuando estaremos de nuevo en contacto, tan solo sé que ahora estarás en una tierra desconocida ante vos y ante tu ocaso tan perdido y errante que clama por un mejor nivel de vida.

Cuando desperté y no te ví, tan solo pensé en aquellos bellos momentos que pasamos juntos, en la semana santa, en la semana de la patria, en Navidad, en fin, en muchos acontecimientos que guardo en mi corazón con tanto afecto.

Ahora solo queda el recuerdo de tu voz, de tu presencia, de tu alegría, ahora te debes de encontrar tan sola en aquella patria europea, a la que todos llaman “La madre Patria”, ahora te debes de encontrar en aquella zona tan próspera y tan histórica a la que se le denomina como el “País Vasco” aquel lugar que fue un campo de confrontación y enfrentamientos entre el mismo pueblo Español. Ahora debes de estar en Bilbao, en la ciudad de la que tanto te hablaban y en donde en más de una ocasión me dijistes que querías irte para mejorar el nivel económico de tu familia. Te fuistes con una maleta de sueños y metas, ahora solo espero que cuando volvás no vengás con la maleta vacía.

Cuando desperté y no te ví,  pensé que tu recuerdo siempre estará en mi corazón, pero que a la vez no pude convencerte de que no te fueras, que tu lucha tenías que formarla en tu patria. No me hicistes caso, pero sé que cuando volvás, volverás para hacer de esta patria un lugar lleno de vida y de progreso para nuestro pueblo, que por mucho tiempo ha sido abandonado. Sé que donde te encontrés llevarás el grito de desesperación del pueblo Nicaragüense que tiene que emigrar para que su familia pueda sobrevivir y pueda obtener el pan de cada día, sé que tu lucha traerá frutos y ese fruto será un mejor futuro para nuestro pueblo.

Porque Nicaragua sigue y seguirá llorando a sus hijos que día a día la abandonan, pero que lo hacen por la infame realidad de la gente que clama por hambre y trabajo.

Porque en Nicaragua si hay esperanza, y hay forma de vivir pero los migrantes son los que harán que el pueblo un día luche por su bienestar.

Porque Cuando desperté y no te ví, mi corazón estaba acelerado, de la preocupación de como podás estar, y de saber que abandonastes el pequeño pueblo donde vivías para buscar tu sueño anhelado y salir de la pobreza.

Te extraño, pero sé que tu esfuerzo valdrá la pena!

Tomado del blog Caretofobia

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